Antes de que el sol despunte tras las colinas, Amelia ya está en pie. Con manos pacientes recoge los tomates aún tibios de la planta, las acelgas crujientes y las ciruelas doradas que brillan con el rocío. Cada fruto pasa por su mirada experta, que distingue el punto exacto de madurez como si leyera un secreto. Carga las cajas en la camioneta vieja, acomodándolas con cuidado para que nada se maltrate. Mientras conduce, piensa en las recetas que otros prepararán con lo que ella ha recogido. Al llegar, despliega su puesto, ordena los colores: el rojo intenso de los pimientos, el verde profundo de las espinacas, el amarillo luminoso de los limones. Los primeros clientes la saludan por su nombre. Amelia sonríe, pesa, aconseja, escucha. No vende solo verduras; entrega paciencia y trabajo honrado.
“ Piensa globalmente, actua localmente— Jaques Ellul
Frutería del mercado de Sucre (Bolivia)
Vivir en un mundo globalizado nos permite tener en la mesa alimentos de cualquier lugar y en cualquier época del año, independientemente de que estén producidos junto a casa o en la otra punta del mundo. Aunque pueda parecer una ventaja, consumir productos lejanos supone grandes cantidades de emisiones de CO₂ asociadas al transporte de larga distancia, al almacenamiento y conservación. En lugar de depender de largas cadenas de suministro globales, los productos de proximidad, hechos cerca de casa, son más frescos y conservan mejor todas sus propiedades y nutrientes.
El consumo de productos de proximidad genera desarrollo económico en el territorio, y supone la preservación de las tradiciones culturales, puesto que valora y promueve la producción de alimentos propios de cada región. Por otra parte, frente a interrupciones en las cadenas globales de suministro a consecuencia de las crisis económicas, de las guerras o de los desastres naturales, los productos de proximidad proporcionan una fuente fiable y segura de alimentos.

La venta en circuito corto es la que realizan productores o agrupaciones de productores agrarios en favor del consumidor o consumidora final, con la intervención de una persona intermediaria. La venta en circuito corto se puede realizar en establecimientos minoristas, agrotiendas de las agrupaciones de productores agrarios que actúan como intermediarias, en establecimientos de turismo rural y en establecimientos de restauración. La venta en circuito corto puede efectuarse también a distancia, o bien de forma ambulante de acuerdo con lo que establece la normativa vigente sobre comercio interior. En el caso de venta de circuito corto, las personas o agrupaciones acreditadas deben identificar estos productos, antes de su comercialización, con el logotipo y en su caso las menciones obligatorias que establece la normativa vigente en materia de etiquetado.

