Barcelona, recuperando espacio a los vehículos

Viannants a la superilla del Poblenou | Curro Palacios
Peatones en la supermanzana del Poblenou | Curro Palacios

Los parques, plazas o calles juegan un papel central en la calidad de vida de los urbanitas. Disponer de espacios públicos adecuados promueve la salud física y mental, y está asociado con una menor incidencia de enfermedades crónicas. Además, estos espacios promueven la interacción y la inclusión social al ofrecer lugares donde personas de distintos orígenes y condiciones se pueden encontrar en actividades comunes.

En Barcelona, ​​el proyecto de las supermanzanas es una alternativa innovadora para recuperar espacio público para peatones y usos comunitarios. La estrategia consiste en agrupar hasta nueve manzanas y limitar el tráfico motorizado a su perímetro. En el espacio interior sólo pueden circular vehículos residentes, servicios y emergencias, a velocidades muy reducidas, entre 10 y 20 km/h. El objetivo es recuperar espacio público para usos vecinales, zonas verdes y formas de movilidad activa, como los desplazamientos a pie o en bicicleta. Hay que tener presente que, actualmente, el espacio verde por habitante en Barcelona es de 7 , muy lejos todavía de los 15-20  que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Proyectos como el de las supermanzanas
han reducido los desplazamientos en vehículo privado un 80%
— Instituto de Salud Global

El proyecto plantea extender esta red para conseguir una ciudad con menor tráfico motorizado, más zonas verdes y una mejor calidad del aire. El plan es que todo el mundo tenga una plaza o un eje verde a menos de 200 metros de casa. Pese a los evidentes beneficios en términos de sostenibilidad, salud y bienestar, el modelo también ha generado controversia: comerciantes y residentes han expresado su preocupación por el impacto en la actividad económica. En la Derecha del Eixample, por ejemplo, los precios de las viviendas han aumentado un 11%, y algunas encuestas señalan la insatisfacción de los vecinos.



El proyecto "Protegemos las escuelas" es una iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona para mejorar la seguridad vial y la calidad ambiental en el entorno de los centros educativos. La medida responde a una demanda de familias y comunidades educativas que desean entornos más saludables, seguros y agradables para los niños. El programa se inició en 2020, y entre 2021 y 2023 se han pacificado un total de 217 centros educativos de la ciudad, beneficiando a más de 86.000 niños en 60 barrios diferentes.

El diseño se basa en intervenciones flexibles y visibles frente a los centros educativos. Se amplían las aceras y se pintan grandes áreas de calzada con colores vivos que ayudan a identificar visualmente el espacio, delimitando la zona escolar y generando zonas de estancia seguras. Se instalan elementos físicos como pilones, jardineras o mobiliario urbano para evitar aparcamiento y reducir el tráfico motorizado. Se colocan señales específicas y pasos de peatones amplios y elevados para mejorar la seguridad de los niños. También se plantan árboles, se añaden estructuras verdes y se incorporan elementos urbanos como bancos y jardineras. En algunos casos se cierra parcialmente la calle a vehículos durante las horas de entrada y salida de las escuelas. El diseño busca no sólo proteger físicamente, sino transformar el entorno en un espacio de convivencia y juego.

Las intervenciones han supuesto eliminar 16 carriles de circulación,
pacificar 32 calles, ampliar 68 aceras, crear 30 chaflanes,
instalar 1500 jardineras y recuperar 35.000 m² de espacio para el juego
— Ayuntamiento de Barcelona

"Protegemos las escuelas" es un símbolo del urbanismo al servicio de la educación, y se enmarca en una visión de Barcelona donde el bienestar de la comunidad educativa y la calidad de vida son parte del capital humano. Garantizar entornos seguros para niños mejora la salud, reduce el estrés, favorece el juego en el espacio público y fomenta una movilidad activa y sostenible. El proyecto es también un ejemplo de gobernanza colaborativa gracias a la implicación de familias, maestros, vecinos y entidades en la toma de decisiones y diseño del espacio público.



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